En este último día del año: Oración por la Serenidad

Dios, dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar
Valor para cambiar las cosas que puedo
Y sabiduría para conocer la diferencia

Viviendo un día a la vez
disfrutando un momento a la vez
Aceptando dificultades como el camino a la paz

Aceptando, como hizo Él
Este mundo pecador tal como es,
No como yo lo tendría

Confiando que él hará bien todas las cosas
Si yo me rindo a su voluntad
Que sea razonablemente feliz en esta vida

Y supremamente feliz con Él
Para siempre en la próxima.
Amén.

San Agustín.

Luis de Moya: sacerdote sobre ruedas

Sacerdote tetrapléjico en una silla de ruedas

Luis de Moya

 

Luis de Moya  se vale de un programa de dictado al ordenador para responder a Zenit las preguntas que le formulamos. A causa de un accidente, perdió la movilidad, pero no la fuerza interior, gracias a la cual, desde su silla de ruedas, irradia al mundo entero su pensamiento, noticias sobre la vida, homilías, consejos para la amistad etc.

 

Luis de Moya es el mayor de ocho hermanos. En 1971 empezó a estudiar medicina en Madrid, y al año siguiente solicitó la admisión en el Opus Dei. Después de los estudios, marchó a Roma, donde estudió teología y al regresar a España recibió la ordenación sacerdotal.

Además de sacerdote y médico, Luis de Moya es doctor en Derecho Canónico. Se ha encargado de distintas capellanías universitarias en la Universidad de Navarra, y aún hoy se puede dedicar, con las limitaciones propias de su estado, a esa labor que le apasiona, tarea que compagina con sus páginas web desde las cuales anima a luchar a favor de la vida y la dignidad de la persona.

«En abril de 1991 sufrí un accidente de tráfico a consecuencia del cual quedé tetrapléjico», explica en el libro «Sobre la marcha», fruto de sus experiencias después del accidente (está publicado en castellano –editado por Edibesa–, en francés, portugués e italiano). Ha dedicado el libro a su madre y «a tantos, que saben aprovechar las deficiencias de los demás para ser grandes en la vida.»

«Ir por el mundo con complejo de víctima, como dando pena, se me hacía poco gallardo y un tanto falso, porque veía con claridad que teniendo la cabeza sana no había razón para no utilizarla con provecho», manifiesta en su libro.

Luis de Moya ha creado «Fluvium.org», un portal con buenas noticias: «Todo comenzó hace ya más de diez años con una página personal con la que intentaba conectar con algunos alumnos, ofrecer el libro recién publicado, colocar unas breves homilías semanalmente, ya que había perdido en buena medida la capacidad de hablar en las aulas, y poco más», nos cuenta.

«Mi horizonte informativo por entonces terminaba en las fronteras de Pamplona. No pensaba, de hecho, sino en seguir siendo una especie de capellán virtual de la Universidad de Navarra desde mi ordenador, ya que no podía serlo más como hasta entonces».

El fenómeno de Internet fue un descubrimiento: «Pronto acabé por descubrir que el concepto “frontera” apenas existe en la red. Me parecía fatal, en consecuencia, no llegar a tantos ordenadores como fuera posible con el mejor contenido que pudiera aportar».

«A todo esto, mi desconocimiento de los programas que se utilizan y, por supuesto, sobre informática era absoluto. Y ahora sólo sé un poco más. En todo caso, veía que tenía que conseguir dar mayor difusión a muchas ideas buenas, interesantes para la vida, necesarias en la sociedad, que proclamadas una vez, tal vez con gran éxito, acaban en el olvido, porque somos olvidadizos o porque así se pretende», confiesa.

«Pensé, entonces, en un pequeño abanico de temas y eso es “Fluvium”. Una síntesis de lo que pretendo está en: http://www.fluvium.org/textos/fluvium.htm».

En estas páginas hay «deficiencias incontables, pero, por fortuna, hay un único culpable que soy yo: todo, absolutamente todo lo que hace falta para que esas páginas se vean. A excepción, claro está, de mantener el servidor, que ésta en Estados Unidos y que, de vez en cuando, falla».

«Sobre eutanasia, me parece que lo tengo ya todo dicho», afirma, y nos remite a http://www.muertedigna.org.

«Enseguida me sacaron en los medios y, como consecuencia, empecé también a difundir lo que decía y lo que decían otros, simplemente honrados y con sentido común. Lo que comenzó siendo una sección, que engordaba y engordaba de aquellas primeras páginas personales, terminó por tener un dominio propio», concluye.

Para consultar las páginas de Luis de Moya:

http://www.fluvium.org

http://www.luisdemoya.org

http://www.muertedigna.org

 

Por mis amigos

nubes

Señor: Aquí te presento a mis amigos para que los bendigas,los cuides y les enseñes a vivir. Vos que sabés lo que viven, lo que les preocupa, lo que sienten, lo que piensan, lo que anhelan, lo que les falta y lo que desean.

Vos que sabés cuando lloran, cuando rien, cuando están en soledad, cuidálos, protegélos, dales animo para seguir adelante: acompañálos siempre. A mi Señor, enseñáme a presentir lo que sienten dentro de ellos

  • a estar disponible cuando más me necesiten,
  • a ser amable cuando más necesiten ser amados,
  • a verlos cuando necesiten ser vistos,
  • a oirlos cuando necesiten ser oidos,
  • a darles seguridad cuando se sientan inseguros,
  • a cuidarlos cuando necesiten ser cuidados,
  • a acudir cuando necesiten de alguien,
  • a ayudarlos cuando necesiten ser ayudados,
  • a celebrar cuando necesiten ser celebrados,
  • a llorar cuando tengan necesidad de desahogarse,
  • a sentirme orgullosa y a aprender cuanto pueda de ellos

¡Porque vos sos, Señor, el gran amigo incondicional de tantos!
Te pido hoy por mi amigos y por mi ,por nuestra amistad y la relación que nos une, bendecínos con tu amor.
Esto te lo pido en el nombre de mis amigos y tu hijo amado Jesús.