Yo te perdoné doctor

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Febrero de 1996 con tracción cervical

Desde el minuto 0 mis amigos me cuidaron porque se dieron cuenta de la gravedad de mi situación pero vos doctor, el primero de tantos que tendría en la vida, vos no.

Quienes estuvieron  en la camioneta me bajaron todo lo inmovilizada que podían a esa camilla donde vos que estudiaste años y según el juramento hipocrático seguro leíste: “Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones”, vos no cumpliste.

¿Faltaste a la clase sobre lesiones en la médula espinal? ¿Ignorabas que el hecho de mi falta de sensibilidad y movilidad desde el cuello sugería una lesion interna? ¿Te olvidaste del uso del collarín inmovilizador cuando le pediste a mi papá que te ayudara a levantarme para auscultarme ? ¿Mi grito de dolor en la nuca como un cuchillo cortándome no te dio una idea de mi situación cuando también intentaste pararme?.

¿En serio tu diagnóstico se basó en el hecho de que mis padres se habían separado y que coincidentemente mi relación de 2 años con un muchacho estaba en un “romper y volver” últimamente?

Mis amigos me llevaron al mejor lugar que ellos creyeron porque era privado y eso que el Centro de Salud Público quedaba más cerca. Ellos confiaron  que en el sanatorio privado “Centro Médico de Luque” sería atendida más rápido y mejor. Después de casi 23 años de ésa noche no me da miedo decir dónde arruinaste parte de la vida.

Me dejaste internada cambiándome de la camilla a la cama sin cuidarme el cuello, personal de blanco a tu cargo ésta vez. Empecé a llorar de dolor de cabeza a medianoche más o menos, se dieron cuenta de que mi vejiga estaba llena y no podía vaciarla por mi cuenta, ahí me colocaron un catéter vesical. ¿En serio no te decía tu experiencia como estudiante y luego residente de medicina que algo no estaba bien en mí y derivarme a otro lugar?

No dormí esa madrugada porque el cuello dolía horrores, mis padres desesperados llamaron al amanecer a un traumatólogo y él les dijo que me llevaran lo antes posible al Instituto de Previsión Social por los síntomas que presentaba.

Llegó otro doctor y ni siquiera preguntó cómo me sentía mirándome a la cara, habló con mi mamá y mi papá quiénes le comentaron que habían pedido una ambulancia para ser atendida en otro lugar por recomendación médica; salió sin tomarme el pulso por lo menos diciendo que él ya no tenía nada que hacer ahí en ése caso.

Pero yo te perdoné doctor, creo que después habrás sabido de mí porque en Luque todos nos conocemos. Perdoné tu impericia, tu negligencia y la de quienes con tu informe me tuvieron internada horas valiosas sin hacer nada.

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Ni siquiera mandaron hacer una radiografía para dar un diagnóstico más aproximado ya que el tuyo fue “Schock Emocional”. ¿En serio doctor? ¡Me dejaste sin movilidad en el 90% del cuerpo de por vida! Aún así te perdoné.

Desde ésa noche y por meses no sentía mi cuerpo, quedé tetrapléjica sin saberlo yo y vos tampoco. Por 40 días (los conté) sólo me alimenté con suero, agua, jugos y gelatina. ¿Sabés que ése tiempo en mis sueños me veía comiendo pizzas, ensalada de frutas, asado y tomando Coca Cola o sangría?

¿Sabés que me soñaba caminando de casa a Ñu Guazu, que trotaba el circuito completo que llegaba a la entrada de la Fuerza Aérea, que estaba andando en mi bici, que bailaba con mis amigas, que patinaba frente a casa de noche, que me tiraba desde un trampolín a una piscina, que nadaba o chapoteaba boca arriba?.

¿Sabés que me soñaba tomando un libro, acomodarme en el piso y subir las piernas por la pared para leer, que cargaba mi mochilita con el Tetris y media docena de bananas “para los calambres” e ir a casa de mis amigos caminando a la velocidad del “Correcaminos” y que preparaba mi desastrosa crema de chocolate? Porque éso hacía en mi tiempo de ocio a partir de la tarde la última primavera y el último verano antes de caer en tus manos.

Pero la realidad era que me despertaba y estaba inmóvil en una cama de hospital, con una pesita colgando desde mis sienes con tornillos, ésos que taladraron mientras yo despierta sentía el leve olor a hueso quemado y sólo quería estar muerta.

Te perdoné doctor aunque hasta hoy me tengan que ayudar en lo más básico para vivir, aunque tenga que tomar como 20 pastillas por día para entre otras cosas controlar la rigidez y dolor muscular, aunque tenga que usar un tubo en el vientre para vaciar la vegija, aunque haya pasado por consultorios médicos más veces que una persona de 70 años.

Te perdoné aunque después de un tiempo me hayan abierto el cuello casi 4 horas para reemplazar una vértebra con un pedazo de hueso que cortaron de la cadera y volver a usar el collarín para no mover la cabeza  por otros 3 meses, aunque tenga más metal dentro del cuerpo que afuera.

Te perdoné mis lágrimas, las de mi familia, el que hayas robado mis sueños y parte de mi juventud, el que pusiera en pausa por muchísimos años mis proyectos personales. 18 años recién tenía yo.

Te perdoné porque soy humana y también me equivoqué pero nunca dejé a nadie en silla de ruedas, ésa que quizás hubiera usado pero con mis manos siendo funcionales. Pude demandarte a vos por negligente y al sanatorio por su atención deficiente hacia mí esas horas claves pero eso no me iba a devolver lo que perdí.

Te perdoné porque después de salir del Centro Médico de Luque (donde exceptuando a vos, trabajaban médicos reconocidos y muy buenos) conocí y fui atendida por excelentes profesionales de blanco de muchas especialidades en los imnumerables hospitales, sanatorios, clínicas y consultorios particulares que recorri todo este tiempo.

Te perdoné porque después de tantos años me siguen atendiendo médicos con tanto cariño y empatía, algunos hoy ya son como amigos aunque ya no sea paciente de ellos. ¡Cómo quiero, admiro y respeto a todos ellos!, ¡Cuánto les debo que no me alcanzan las palabras para expresarles mi gratitud!.

Te perdoné doctor, no sé si vos harías lo mismo si un ser querido quedara con tan grandes secuelas como las mías por unos primeros auxilios deficientes y cuestionables.

Te perdoné porque desde el principio no merecías ningún sentimiento o resentimiento de mi parte ya  que el odio lo aprendí a erradicar de mi corazón contigo; porque si te odiara siguiendo a mi carácter en ése tiempo, lo haría hasta después de morir pero no sé albergar rencor después de todo.

Lo hice porque perdonando estoy en paz conmigo misma. Sólo Dios va a lograr sacarme ésta hermosa sensación de plenitud, tranquilidad del alma, la mente y el corazón.

Te perdoné porque probablemente fui un paciente más en tu vida y vos un médico menos en la mía.

 

A 1 día de mi graduación ¡Gracias Universidad Americana!

Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para ingresar en el bello y maravilloso mundo del saber (Albert Einstein).

En mi caso nunca lo tomé como una obligación sino como un desafío y ¡vaya que lo fue para llegar a Ingeniería! .

¿Cómo estudiás y hacés los ejercicios de Matemática, Administración de Costos y Contabilidad cuando tus manos no pueden sostener un lápiz y borrador?.

¿Cómo desarrollás la teoría cuando es imposible que escribas con un bolígrafo ya que los dedos están inmóviles como el 90% de tu cuerpo?.

Ahí tuve profesores entendiendo mi situación “peculiar” dejándome rendir con una persona que me prestaba la movilidad de sus manos mientras yo le dictaba las respuestas o desarrollaba los problemas y con un tutor que observaba atentamente todo.

Porque debía estudiar, aprender y equivocarme como todos mis demás compañeros. Esos mismos que cargaban mi mochila o sostenían mi computadora mientras bajaba las rampas o ascensores de la universidad.

A un día, a eso estamos de recibir el título mi familia, mis amigos, los profesores, tutores, personal administrativo, del call center, los guardias de seguridad, el personal de limpieza y las máximas autoridades de la que fue mi casa de estudios todos éstos años: mi querida Universidad Americana.

20 años no es nada

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Para mucha gente es triste recordar un momento inesperado donde toda la vida cambia para siempre y está bien sentirse así un momento, hacer el duelo. El 18 de febrero se cumplen 20 años de ése tipo de sucesos en mi transitar por éste mundo pero en vez de mirar para atrás y llorar por lo que perdí prefiero celebrar que me quedé con ustedes.

Me verás cambiada, muy cambiada físicamente al principio, casi otra persona pero lo importante es que lo intangible no desmejore, el alma….

Aunque hayas dejado de venir, llamar o escribir yo te recuerdo y recordé todos éstos años en algún momento. Sé que la vida a veces nos separa lo deseemos o no en cierto punto.

¡Gracias por ser parte de mi historia! Hayas estado en muchos capítulos o en una pequeña línea del libro imaginario de mi vida, fuiste y sos importante para mí. Sos parte de ésta Adri que volvió a nacer el 18 de febrero de 1996.

Vas a encontrar en este blog http://www.adritrigo.com fotos o recuerdos que guardo de vos de ese nuevo comienzo

Lo que pienso de la discapacidad

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No pienso que adquirir o nacer con discapacidad sea un castigo, un karma, la pena que tenés que purgar por algo. La discapacidad es una condición adquirida o congénita (aquí puede que me equivoque por omisión)

La discapacidad me hizo llorar mucho a mí, mi familia y amigos, demasiado en algunas ocasiones, llevó a que dependiera de terceros para vivir ya que lo que recuperé de movilidad con mucho esfuerzo no me sirve para ser autovalente. Como digo a la gente: soy un bebé de 3 meses en el cuerpo de una mujer de treinta y tantos.

Pero la discapacidad, en parte, también me hizo ser más agradecida con las cosas que sí hago sola: hablar, escribir con un dedo en la computadora y el celular, mover mucho más la silla. ¿Qué irónico no? Agradecer lo que a muchos repele: Ver a una persona que puede movilizarse por medio de una ayuda técnica … y yo antes del accidente era así.

Agradezco a la discapacidad que haya filtrado cariños, sentimientos y saber quiénes  no te fallaran, agradezco que valore todo lo que pude hacer mientras fui una persona sin discapacidad; cada día maravilloso me enseñó algo, cada día de pesadillas e injusticias también pero eso de ser  libre de hacer y decir lo que quisiera, cuando quisiera, de levantarme y salir si no me gustaba un ambiente, de cosas tan cotidianas y básicas como bañarme sola, lavarme el pelo, vestirme …. Todo eso es pasado, un pasado con luces y sombras del cual elijo quedarme con lo luminoso, con lo lindo, con lo hermoso.

La vida o quién nos equilibra en un punto me hizo ver que aunque no sea la típica mujer casada, con hijos, que trabaja fuera de casa o se queda a cuidar de ella, aunque aún no haya terminado la universidad y todo sea más lento, a pesar de todo intento aprender de todo y todos.

Estudio, trabajo, practico un deporte (cosa que pensé ya no podría) pago mis deudas, viajo, poco pero lo hago! Me quieren y quiero. Puede que, como también dije en más de una ocasión, no camino quizás para que no me olvidara de quiénes cómo yo pasaron por el trance de caminar y dejar de hacerlo, no sé, pueda que me equivoque con esta afirmación.

Nadie es mejor que yo pero tampoco nadie es peor, únicamente vivimos situaciones distintas y actuamos en consecuencia como somos.

Publicado originalmente aquí

El gesto de un humilde héroe anónimo

El sábado por la mañana estaba con mis compañeros de Parigual apoyando e intentando pintar un grafiti, fue divertido aunque hice muy poco la verdad, en fin. Bueno, como el calor de diciembre ya me empezó a hacer mal me despedí de ellos y los voluntarios.
Con mi hermana Noe y mi sobrino Rafael mirábamos pacientemente a los autos y micros que iban pasando, esperando que el tráfico mermara pero no había caso y me estaba desesperando. Noe me dice “Adri, mirá lo que hace aquél señor” y me giró a ver como un chipero se ponía de policía de tránsito.
Me sonrió e hizo el gesto para que cruzáramos, lo hicimos rápido así que no tuve ni tiempo para sacarle una foto así que desde el otro lado de la avenida le levanto la mano en agradecimiento. El señor se quedó sonriendo con su canasta de chipas sobre la cabeza agitando una mano.

Y también sonreí. Estos héroes anónimos con sencillos grandes actos hacen que el mundo sea un lugar mejor…

¡Kampai Japón!

Hace un año a éstas horas preparaba las maletas para cruzar medio mundo, al menos 20 mil kilómetros, 36 horas volando y 2 días entre escalas en aeropuertos. Japón me abría sus puertas y yo le abría el corazón para toda la vida.
Mi compañera de aventuras Patty fue la mejor, así que hoy compartimos recuerdos, anécdotas y sobre todo un cariño gigantesco hacia todas las personas que fueron nuestra familia lejos de las nuestras.  Extraño a toda la gente de Mainstream en Nishinomiya, a los horas de charlas de hotel con los /las becarios/as en Amagasaki, a la belleza natural e histórica de Nara, a la mega moderna Tokio, al imponente Monte Fuji y a la magia de Kobe con el mar de cómplice.
La vida me dio la oportunidad de seguir aquí. Mis prioridades cambiaron, mis metas también pero mis sueños no, a eso no podía ni puedo renunciar, desde muy chica una de mis fantasías recurrentes era viajar y conocer otras culturas, otros paisajes, otras personas.

Uno de mis sueños se cumplió, un poco retrasado quizás pero me siento bendecida a pesar de todas las dificultades, si pienso en ellas la vida se me haría una carga pesadisima. Nunca pude caminar por tantos lugares pero qué increíbles y enriquecedores fueron todos mis viajes.

Gracias Chile, Argentina, Japón, Uruguay, México, Brasil, Dubai; a su gente, a su cariño, siempre espero volver a verlos, siempre espero volver a abrazar a mis amigos de cada país pero este día quiero dejar un agradecimiento especial…

¡Kampai Japón! Hace un año marcaste hondo y para siempre mi corazón
 
 
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Aquel domingo del 96

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La camioneta frena bruscamente y acelera del mismo modo, cuando lo único que a partir de ahí veo es el cielo con destellos hermosos de estrellas a lo lejos y me siento rara, es una sensación única e irrepetible que me recorre desde los pies y sale de mi cuerpo por la cabeza . En un parpadeo esa sensación se devuelve pero no sigue igual camino de vuelta.

¿Porqué nadie nota que ya no estoy sentada sino tumbada boca arriba? Las risas continúan, es difícil que noten mi ausencia si voy sentada sin participar del juego de carnaval de tirar globitos cargados de agua.

Dios, que alguien me mire, que alguien note que no volví a sentarme recostada a la cabina de la Miytsubishi Lancer. Pero …  ¿Porqué no puedo sentarme? ¿Porqué la voz no me sale? ¡Mirenme por favor! es lo digo moviendo los labios pero no emito sonido alguno ¿Qué pasa, porqué ya no consigo respirar casi? El aire se me va de los pulmones y ruego porque Azu una de mis mejores amigas mire ¡y me mira!

Me pregunta que me pasa y mis labios se mueven pero ni una vocal, un murmullo, nada sale de la boca y en ese “mágico” momento se arrodilla a mi lado.! Gracias, gracias gracias, ella me va a ayudar!

  • Adri ¿Que te pasa, amiga? Junto todo el aire y la energía que tengo pero lo único es un susurro
  • Azu, no siento más mi cuerpo.
  • !Rápido a un doctor, algo le pasa a Adri! Y el cerebro sin oxigeno unos segundos me produce un desmayo …

Chau 2012: Logré abrazar el mundo todo

FELIZ-ANO-NUEVO

Dicen las letras de una canción: “Crecí sin derrochar, logré abrazar el mundo todo, y mas…mil sueños mas viví a mi modo” y puede ser el resumen de mi 2012.

Entre muchas cosas, mis padres me enseñaron a amar los libros así que desarrollé bastante la imaginación. Cuando uno lee se transporta a otras épocas, a otros lugares, ve desde un lugar privilegiado cómo trascurre la vida de los personajes.

Así también, mientras mis piernas aún respondían usé ese tiempo casi al extremo y fui de aquí para allá como quién sin saberlo acelera los pasos porque se viene un cambio de rumbo. En el 2013 se cumplen 18 años del accidente pero no se parte el corazón recordarlo. Sufrí mucho, muchísimo obviamente porque jamás uno imagina que le puede pasar algo así tan brusco, tan limitante, tan de pesadilla, más esos tiempos están en el pasado.

Como lo dice la palabra: “Presente” es un regalo y vaya qué recibí muchos éste 2012 y te decía al principio que mi imaginación siempre voló hacia otras tierras pero jamás pensé que se haría realidad al cruzar la mitad del mundo para estar en otro continente, lejos de mi casa, de mi trabajo, de mi entorno.

Gracias a Dios, a la vida por dejarme conocer Japón y su gente, porqué sin hablar su idioma nos comunicábamos y creamos lazos afectivos que perduran. Aún tengo frescas las imágenes de las ciudades de Nishimoniya, Amagasaki, Nara, Tokio, de las noches de hotel entre amigos de Latinoaméricana, de los paseos y salidas con los japoneses que son tan especiales, educados y serviciales. Un párrafo no me alcanza para que sepan cuánto cambio mi vida allá.

También Brasilia me cautivó en éste lado del planeta: sus esculturas, su arquitectura, su urbanismo y por supuesto la gente que conocí ahí son otro regalo del 2012.

En lo laboral no me quejo, hago lo que me gusta en una empresa que me da libertad  para desarrollarme en lo profesional donde mis superiores y compañeros me apoyan mucho. En lo académico estoy a mitad de mi meta y no pienso detenerme; la universidad, su plantel de profesores siempre me trataron con mucha dedicación y esmero.

Gracias a todos por seguir conmigo ya sea en lo virtual o en la “realidad. Por dejarme entrar a sus vidas, por dejarme quererles, apreciarles y conocerles. Tengo casi todo lo quiero y puedo cantar sin dejar de sonreir : “Crecí sin derrochar, logré abrazar el mundo todo, y mas…mil sueños mas viví a mi modo”

¡Que tengan un Año Nuevo soñado!

¡No soporto más tantas barreras!

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Ser una persona cuadripléjica que quiere hacer las mismas cosas que “los demás” es tan difícil en Paraguay. Trabajo en una empresa seria que siempre respetó mi diversidad y esa palabra: DIVERSIDAD implica que no hay nada exactamente igual, ni cosas, animales o personas.

Siempre tengo problemas con mi firma y entiendo que las entidades financieras, gubernamentales  entre otras cuiden sus intereses y deben cumplir ciertos estándares pero necesito que entiendan todos en la sociedad que yo necesito producir para pagar impuestos, rehabilitación, movilidad y medicación.

Estoy cansada, harta aburrida, hastiada y todos sus sinónimos cuando me dicen “Su firma no coincide con la de su cédula” porque jamás van a coincidir porque firmo con el bolígrafo sujetado por las muñecas. Intenten hacer eso a ver que consiguen, enrollen sus manos cerradas con cinta de embalar y van a vvir lo que vivo cada vez que intento usar mis manos.

Déjenme ser independiente, no quiero caridad porque soy muy capaz en lo que hago y eso no es soberbia sino seguridad en la preparación que me dieron.

¡Pero no soporto más tantas barreras!

La primera vez que volví a mover un brazo

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Recuerdo que era una siesta, seguro que de marzo, hacía muchísimo calor y para no aburrirme contaba una y otra vez cuántos cuadros comprendían el cielo raso de mi cuarto, que era lo único que podía mirar con la cabeza atornillada a un aparato en la cama. El ventilador giraba al máximo, sentía calor pero únicamente en la cabeza pues en el resto del cuerpo no tenía sensibilidad a ningún estímulo ni térmico ni táctil.

En un segundo veo acercarse un avispón al ventilador y justo me dan ganas de bostezar, entonces ¿ Adivinen que pasó? El bicho fue a dar por las astas del ventilador y de ahí directo a parar a mi boca. Habré tenido miles de pensamientos y de sentimientos en aquel momento, pero más fuerte era la desesperación de no poder gritar, de no poder escupir, de no poder mover un milímetro los brazos mientras el insecto cada segundo iba metiéndose a mi garganta.Pero sucedió lo inesperado:

Sólo pensé que Dios no podía darme una muerte tan estúpida cuando ya me salvó la vida de algo peor y luego mi brazo derecho hizo un movimiento automático, metí la mano en mi boca y logré sacarme al bicho.Quedé atónita, mi brazo se había movido por un momento y por más que lo intenté de nuevo una y otra vez no lo volví a mover.

Bromeando (humor negro) dijeron que mi terapia sería tirarme a la cama día a día desde arañas, sapos hasta serpientes, lo que fuese necesario para volver a moverme, aunque fuese un poquito…

El regreso a casa