20 años no es nada

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Para mucha gente es triste recordar un momento inesperado donde toda la vida cambia para siempre y está bien sentirse así un momento, hacer el duelo. El 18 de febrero se cumplen 20 años de ése tipo de sucesos en mi transitar por éste mundo pero en vez de mirar para atrás y llorar por lo que perdí prefiero celebrar que me quedé con ustedes.

Me verás cambiada, muy cambiada físicamente al principio, casi otra persona pero lo importante es que lo intangible no desmejore, el alma….

Aunque hayas dejado de venir, llamar o escribir yo te recuerdo y recordé todos éstos años en algún momento. Sé que la vida a veces nos separa lo deseemos o no en cierto punto.

¡Gracias por ser parte de mi historia! Hayas estado en muchos capítulos o en una pequeña línea del libro imaginario de mi vida, fuiste y sos importante para mí. Sos parte de ésta Adri que volvió a nacer el 18 de febrero de 1996.

Vas a encontrar en este blog http://www.adritrigo.com fotos o recuerdos que guardo de vos de ese nuevo comienzo

Reflexiones que no cambiaron mucho

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No pienso que adquirir o nacer con discapacidad sea un castigo, un karma, la pena que tenés que purgar por algo. La discapacidad es una condición adquirida o congénita (aquí puede que me equivoque por omisión)

La discapacidad me hizo llorar mucho a mí, mi familia y amigos, demasiado en algunas ocasiones, llevó a que dependiera de terceros para vivir ya que lo que recuperé de movilidad con mucho esfuerzo no me sirve para ser autovalente. Como digo a la gente: soy un bebé de 3 meses en el cuerpo de una mujer de treinta y tantos.

Pero la discapacidad, en parte, también me hizo ser más agradecida con las cosas que sí hago sola: hablar, escribir con un dedo en la computadora y el celular, mover mucho más la silla. ¿Qué irónico no? Agradecer lo que a muchos repele: Ver a una persona que puede movilizarse por medio de una ayuda técnica … y yo antes del accidente era así.

Agradezco a la discapacidad que haya filtrado cariños, sentimientos y saber quiénes  no te fallaran, agradezco que valore todo lo que pude hacer mientras fui una persona sin discapacidad; cada día maravilloso me enseñó algo, cada día de pesadillas e injusticias también pero eso de ser  libre de hacer y decir lo que quisiera, cuando quisiera, de levantarme y salir si no me gustaba un ambiente, de cosas tan cotidianas y básicas como bañarme sola, lavarme el pelo, vestirme …. Todo eso es pasado, un pasado con luces y sombras del cual elijo quedarme con lo luminoso, con lo lindo, con lo hermoso.

La vida o quién nos equilibra en un punto me hizo ver que aunque no sea la típica mujer casada, con hijos, que trabaja fuera de casa o se queda a cuidar de ella, aunque aún no haya terminado la universidad y todo sea más lento, a pesar de todo intento aprender de todo y todos.

Estudio, trabajo, practico un deporte (cosa que pensé ya no podría) pago mis deudas, viajo, poco pero lo hago! Me quieren y quiero. Puede que, como también dije en más de una ocasión, no camino porque sería demasiada felicidad para una sola persona y quizás me olvidara de quiénes cómo yo pasaron por el trance de caminar y dejar de hacerlo, no sé, pueda que me equivoque con esta afirmación.

Nadie es mejor que yo pero tampoco nadie es peor, únicamente vivimos situaciones distintas y actuamos en consecuencia como somos.

Publicado originalmente aquí

El gesto de un humilde héroe anónimo

El sábado por la mañana estaba con mis compañeros de Parigual apoyando e intentando pintar un grafiti, fue divertido aunque hice muy poco la verdad, en fin. Bueno, como el calor de diciembre ya me empezó a hacer mal me despedí de ellos y los voluntarios.
Con mi hermana Noe y mi sobrino Rafael mirábamos pacientemente a los autos y micros que iban pasando, esperando que el tráfico mermara pero no había caso y me estaba desesperando. Noe me dice “Adri, mirá lo que hace aquél señor” y me giró a ver como un chipero se ponía de policía de tránsito.
Me sonrió e hizo el gesto para que cruzáramos, lo hicimos rápido así que no tuve ni tiempo para sacarle una foto así que desde el otro lado de la avenida le levanto la mano en agradecimiento. El señor se quedó sonriendo con su canasta de chipas sobre la cabeza agitando una mano.

Y también sonreí. Estos héroes anónimos con sencillos grandes actos hacen que el mundo sea un lugar mejor…

¡Kampai Japón!

Hace un año a éstas horas preparaba las maletas para cruzar medio mundo, al menos 20 mil kilómetros, 36 horas volando y 2 días entre escalas en aeropuertos. Japón me abría sus puertas y yo le abría el corazón para toda la vida.
Mi compañera de aventuras Patty fue la mejor, así que hoy compartimos recuerdos, anécdotas y sobre todo un cariño gigantesco hacia todas las personas que fueron nuestra familia lejos de las nuestras.  Extraño a toda la gente de Mainstream en Nishinomiya, a los horas de charlas de hotel con los /las becarios/as en Amagasaki, a la belleza natural e histórica de Nara, a la mega moderna Tokio, al imponente Monte Fuji y a la magia de Kobe con el mar de cómplice.
La vida me dio la oportunidad de seguir aquí. Mis prioridades cambiaron, mis metas también pero mis sueños no, a eso no podía ni puedo renunciar, desde muy chica una de mis fantasías recurrentes era viajar y conocer otras culturas, otros paisajes, otras personas.

Uno de mis sueños se cumplió, un poco retrasado quizás pero me siento bendecida a pesar de todas las dificultades, si pienso en ellas la vida se me haría una carga pesadisima. Nunca pude caminar por tantos lugares pero qué increíbles y enriquecedores fueron todos mis viajes.

Gracias Chile, Argentina, Japón, Uruguay, México, Brasil, Dubai; a su gente, a su cariño, siempre espero volver a verlos, siempre espero volver a abrazar a mis amigos de cada país pero este día quiero dejar un agradecimiento especial…

¡Kampai Japón! Hace un año marcaste hondo y para siempre mi corazón
 
 
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Aquel domingo del 96

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La camioneta frena bruscamente y acelera del mismo modo, cuando lo único que a partir de ahí veo es el cielo con destellos hermosos de estrellas a lo lejos y me siento rara, es una sensación única e irrepetible que me recorre desde los pies y sale de mi cuerpo por la cabeza . En un parpadeo esa sensación se devuelve pero no sigue igual camino de vuelta.

¿Porqué nadie nota que ya no estoy sentada sino tumbada boca arriba? Las risas continúan, es difícil que noten mi ausencia si voy sentada sin participar del juego de carnaval de tirar globitos cargados de agua.

Dios, que alguien me mire, que alguien note que no volví a sentarme recostada a la cabina de la Miytsubishi Lancer. Pero …  ¿Porqué no puedo sentarme? ¿Porqué la voz no me sale? ¡Mirenme por favor! es lo digo moviendo los labios pero no emito sonido alguno ¿Qué pasa, porqué ya no consigo respirar casi? El aire se me va de los pulmones y ruego porque Azu una de mis mejores amigas mire ¡y me mira!

Me pregunta que me pasa y mis labios se mueven pero ni una vocal, un murmullo, nada sale de la boca y en ese “mágico” momento se arrodilla a mi lado.! Gracias, gracias gracias, ella me va a ayudar!

  • Adri ¿Que te pasa, amiga? Junto todo el aire y la energía que tengo pero lo único es un susurro
  • Azu, no siento más mi cuerpo.
  • !Rápido a un doctor, algo le pasa a Adri! Y el cerebro sin oxigeno unos segundos me produce un desmayo …

Chau 2012: Logré abrazar el mundo todo

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Dicen las letras de una canción: “Crecí sin derrochar, logré abrazar el mundo todo, y mas…mil sueños mas viví a mi modo” y puede ser el resumen de mi 2012.

Entre muchas cosas, mis padres me enseñaron a amar los libros así que desarrollé bastante la imaginación. Cuando uno lee se transporta a otras épocas, a otros lugares, ve desde un lugar privilegiado cómo trascurre la vida de los personajes.

Así también, mientras mis piernas aún respondían usé ese tiempo casi al extremo y fui de aquí para allá como quién sin saberlo acelera los pasos porque se viene un cambio de rumbo. En el 2013 se cumplen 18 años del accidente pero no se parte el corazón recordarlo. Sufrí mucho, muchísimo obviamente porque jamás uno imagina que le puede pasar algo así tan brusco, tan limitante, tan de pesadilla, más esos tiempos están en el pasado.

Como lo dice la palabra: “Presente” es un regalo y vaya qué recibí muchos éste 2012 y te decía al principio que mi imaginación siempre voló hacia otras tierras pero jamás pensé que se haría realidad al cruzar la mitad del mundo para estar en otro continente, lejos de mi casa, de mi trabajo, de mi entorno.

Gracias a Dios, a la vida por dejarme conocer Japón y su gente, porqué sin hablar su idioma nos comunicábamos y creamos lazos afectivos que perduran. Aún tengo frescas las imágenes de las ciudades de Nishimoniya, Amagasaki, Nara, Tokio, de las noches de hotel entre amigos de Latinoaméricana, de los paseos y salidas con los japoneses que son tan especiales, educados y serviciales. Un párrafo no me alcanza para que sepan cuánto cambio mi vida allá.

También Brasilia me cautivó en éste lado del planeta: sus esculturas, su arquitectura, su urbanismo y por supuesto la gente que conocí ahí son otro regalo del 2012.

En lo laboral no me quejo, hago lo que me gusta en una empresa que me da libertad  para desarrollarme en lo profesional donde mis superiores y compañeros me apoyan mucho. En lo académico estoy a mitad de mi meta y no pienso detenerme; la universidad, su plantel de profesores siempre me trataron con mucha dedicación y esmero.

Gracias a todos por seguir conmigo ya sea en lo virtual o en la “realidad. Por dejarme entrar a sus vidas, por dejarme quererles, apreciarles y conocerles. Tengo casi todo lo quiero y puedo cantar sin dejar de sonreir : “Crecí sin derrochar, logré abrazar el mundo todo, y mas…mil sueños mas viví a mi modo”

¡Que tengan un Año Nuevo soñado!

¡No soporto más tantas barreras!

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Ser una persona cuadripléjica que quiere hacer las mismas cosas que “los demás” es tan difícil en Paraguay. Trabajo en una empresa seria que siempre respetó mi diversidad y esa palabra: DIVERSIDAD implica que no hay nada exactamente igual, ni cosas, animales o personas.

Siempre tengo problemas con mi firma y entiendo que las entidades financieras, gubernamentales  entre otras cuiden sus intereses y deben cumplir ciertos estándares pero necesito que entiendan todos en la sociedad que yo necesito producir para pagar impuestos, rehabilitación, movilidad y medicación.

Estoy cansada, harta aburrida, hastiada y todos sus sinónimos cuando me dicen “Su firma no coincide con la de su cédula” porque jamás van a coincidir porque firmo con el bolígrafo sujetado por las muñecas. Intenten hacer eso a ver que consiguen, enrollen sus manos cerradas con cinta de embalar y van a vvir lo que vivo cada vez que intento usar mis manos.

Déjenme ser independiente, no quiero caridad porque soy muy capaz en lo que hago y eso no es soberbia sino seguridad en la preparación que me dieron.

¡Pero no soporto más tantas barreras!

La primera vez que volví a mover un brazo

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Recuerdo que era una siesta, seguro que de marzo, hacía muchísimo calor y para no aburrirme contaba una y otra vez cuántos cuadros comprendían el cielo raso de mi cuarto, que era lo único que podía mirar con la cabeza atornillada a un aparato en la cama. El ventilador giraba al máximo, sentía calor pero únicamente en la cabeza pues en el resto del cuerpo no tenía sensibilidad a ningún estímulo ni térmico ni táctil.

En un segundo veo acercarse un avispón al ventilador y justo me dan ganas de bostezar, entonces ¿ Adivinen que pasó? El bicho fue a dar por las astas del ventilador y de ahí directo a parar a mi boca. Habré tenido miles de pensamientos y de sentimientos en aquel momento, pero más fuerte era la desesperación de no poder gritar, de no poder escupir, de no poder mover un milímetro los brazos mientras el insecto cada segundo iba metiéndose a mi garganta.Pero sucedió lo inesperado:

Sólo pensé que Dios no podía darme una muerte tan estúpida cuando ya me salvó la vida de algo peor y luego mi brazo derecho hizo un movimiento automático, metí la mano en mi boca y logré sacarme al bicho.Quedé atónita, mi brazo se había movido por un momento y por más que lo intenté de nuevo una y otra vez no lo volví a mover.

Bromeando (humor negro) dijeron que mi terapia sería tirarme a la cama día a día desde arañas, sapos hasta serpientes, lo que fuese necesario para volver a moverme, aunque fuese un poquito…

El regreso a casa

La cirugía que nunca fué.

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Una noche de  septiembre del 2001 me desperté con mucho dolor de cabeza, eran cuchillos filosos que penetraban una mitad, sentía que el ojo izquierdo me iba a estallar y de pronto vomité, lo que me dejó dormir el resto de la noche pero al despertar mi visión ya no era la misma; veía borroso y tenía el párpado derecho caído. Con cada hora mi visión disminuía así que fui a mi oculista y le conté lo que sucedió de noche.

De forma urgente me mandó a consultar con un neurólogo. Ya presentía yo  que eso no era nada bueno.

Toda esa semana consulté con al menos 4 médicos, me hice tomografías más una resonancia magnética y no recuerdo que diagnosticaron los primeros pero el último me dijo que la solución a los terribles dolores era una neurocirugía de urgencia. Me dió un plazo de una semana para prepararme porque  la visión ya era casi nula y los dolores cada vez peores.

Aún conservo sus notas en mi poder, aún tengo el presupuesto de la intervención quirúrgica, según toda la evidencia me esperaban de 5 a 6 horas de cirugía para extirpar lo que se veía nítido en los estudios médicos: un sangrado en la cabeza.

Mientras el médico iba escribiendo sus notas le pregunté_

–          ¿Doctor, es muy grave lo que tengo? Es complicado, respondió.

–          ¿Qué pasa si no me opero? En algún momento vas a tener que hacerlo porque el dolor será más intenso y no lo vas soportar

–          ¿Me puedo morir también?  Sí, cualquier cirugía tiene sus  riesgos.

–          Doctor, dígame  la verdad, no quiero que me oculten nada, necesito saber si voy a tener secuelas y él respondió con mis ojos clavados en los suyos:

–          Vas a perder por completo la visión del ojo derecho y muy probablemente también la capacidad de hablar.

La imagen que tengo después de eso fue la de mi familia rompiendo en llanto y saliendo del consultorio corriendo. La vuelta a casa ese sábado de mediodía de septiembre fue en un silencio casi total .

–          “No voy a morir, no voy a perder la vista, no voy a dejar de hablar”  decía mi voz interior. Eso se llama fe, en mi caso en un Ser Supremo omnipresente, que tiene muchos nombres y ninguno a la vez. En algún momento te voy a contar como terminó esta historia, pero la mayoría sabe que no perdí nada de lo que iba a perder y que esa cirugía nunca se llegó a realizar.

Diciembre y examores

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Recuerdo poco de la última Navidad antes del accidente pero sí tengo destellos de imágenes de esa noche y posterior madrugada, incluso puede que me confunda con la primera alborada de 1996. No recuerdo haber sentido tanto dolor en esas fechas anteriores a éstas que cito y abajo intentaré desenredar lo que hoy pueda tener entremezclado.

Por un respeto a las familias de estos dos nombres que estuvieron en mi corazón no voy a hablar en específico, más quién sepa algo de mi vida hará las asociaciones pertinentes y quién no lo sepa igual entenderá lo que mi mente me dicta hoy.

Como dije, tuve 2 grandes amores y de ambos  con los años aprendí a quedarme con lo mejor: Mi primer amor fue con quien pasé esos años donde de niños nos volvemos  adolescentes, y los sentimientos no podían ser más dulces, inocentes y sin dobleces. Creo que esos años con él fueron de aprendizaje, donde jugábamos sin querer a ser grandes y pretendíamos  sueños de adultos; siempre supe que acabaría, tarde o temprano, así que el final se dió una tarde lluviosa de otoño, cuando como dice Milan Kundera en La Insoportable Levedad del Ser: “El débil es quien tiene que ser fuerte y saber marcharse cuando el fuerte es demasiado débil para ser capaz de hacerle daño al débil.”  Físicamente me marché yo, él fue más fuerte esa vez y se quedó en el lugar donde nos dimos el último adiós como historia de amor. El cuento infantil llegaba a su fin.

Lastimosamente no tengo registros mentales de las fiestas de diciembre con ésta persona, la siguiente relación fue tan distinta y tan intensa que borró cualquier remembranza de lo bueno que se acabó. Si uno fue agua, el otro aceite, sólo se parecen en que a ambos los quise con mi alma.

Mi último amor fue lindo aunque vivíamos en una constante montaña rusa y de él si tengo como dije al principio, destellos mentales. No sé ni me importa si él me quiso como lo hice yo los años que compartimos juntos pero puedo afirmar que cuando me abrazaba no había mejor lugar en el mundo que sus brazos y su voz en mis oídos. Pasamos 2 o 3 navidades juntos, por muchísimo tiempo me sentí la mujer más amada y cuidada, pero el último diciembre mi mundo se caía como una casita hecha de naipes y no puedo decir ya si estábamos aún juntos o no, sólo recuerdo que al caer la tarde me abrazó y me besó como cuando todo era distinto y más claro entre ambos, fui feliz por un momento pero fue sin saberlo, la estrella fugaz de esa noche.

La primera madrugada de 1996 me encontró llorando en el tejado de casa (mi escondite para pensar) porque mi corazón y mi mente se pusieron de acuerdo para decirme que con el año 95 mi gran amor de ese entonces comenzaba a irse, quizás mi llanto era el preámbulo de otros más que me esperaban en  un año en el que mi vida cambiaría para siempre.

No se cuánto marcó mi presencia en sus corazones, y tampoco pienso en eso, no puedo depender de los sentimientos de otras personas para ser feliz y seguir mi vida. Cada quién sabe lo que fueron para mí, yo sé lo que ellos fueron esos años que compartimos el mismo camino. Si retrocediera el tiempo los querría igual pero me cuidaría más , aunque pensando un poco entiendo que un pequeño cambio en el pasado alteraría todo mi presente.

¿Qué fue de ambos? El primero es amigo al igual que su esposa, formaron una familia hermosa y sólida que respeto mucho y siento un gran cariño hacia ellos; del último no sé nada más que se casó con quién estuvo antes que yo en su vida, sé que se amaban así que imagino que serán muy felices. Encontré paz y equilibrio en mi alma dejando únicamente las cosas buenas de cada etapa y aspecto de vida, ya no tendría sentido cambiarlas ya.

Así, cada cual siguió su camino. No elegí éste que transito ahora, pero sí opté por la soledad como compañera, quién sabe si ésta será eterna o alguien conseguirá sacarle el puesto. Nunca se sabe…