Mas que nunca mariposa

 mariposa

“La escafandra (oruga) y la mariposa” es un libro de Jean Dominique Bauby que luego se llevó al cine donde se toca el síndrome del cautiverio: una persona es prisionera de su propio cuerpo.

Sin llegar a tal situación límite, son las palabras que definen muy bien como es vivir en un cuerpo tetrapléjico como el mío, un cuerpo que me pertenece pero no me obedece, que muevo pero no muevo, que siento pero no siento, que cambia pero no cambia; una mezcla difícil de explicar si no lo vivenciás en carne propia o si no vivís cerca de una persona que pase por algo parecido.

Siempre intento no quejarme de mi vida en su conjunto, porque a pesar de todo me falta poco pero, no me engaño a mi misma tampoco, para lo “estandar” me falta mucho y esa afirmación es lo que me lleva a sentir que soy justamente eso: una oruga y una mariposa mas no en la misma proporción.

Oruga:

Porque quiero caminar sobre el césped recién cortado pero mis piernas no responden, porque intento abrir las manos para dar una caricia o estrechar las de un/a amigo/a pero las tengo cerradas, porque quiero jugar a tirar para arriba a mis sobrinos pero mis brazos no soportan ese peso, porque tengo mucha sed en medio de la noche, veo el vaso de agua a medio metro pero son kilómetros insalvables para mí pues no llego, porque 3 mosquitos se deleitan con la sangre que sacan de mi pie y no logro espantarlos. En sintesís, porque mi cuerpo me encierra en mí misma de cierta forma.

Mariposa:

Porque vuelo con mis sueños, veo el mundo desde arriba como si el cielo estrellado estuviera dado vuelta porque las lucecitas que titilan están allá por debajo mío, porque puedo caminar en la costa del mar en una playa solitaria, porque puedo tomar una hoja en blanco y lápices de colores para dibujar con mis sobrinos, porque puedo entrelazar mis manos con las de esa persona especial y abrazarle parada en puntitas de pie, porque puedo correr con mis amigos huyendo de alguna travesura, porque puedo mover porque sí los dedos del pie, porque tengo sed y puedo levantarme, ir a la cocina, abrir la heladera y tomarme un vaso de agua que yo misma me sirvo, porque me doy una ducha y me lavo la cabeza bajo la ducha sin ayuda de nadie, porque puedo preparar pizzas para comer en familia.

Son cosas tan sencillas y que ya dije mil veces en otros posts, pero la mayoría ni las toman en cuenta. Pero cuanto daría yo por poder hacer todo eso por lo menos un día … estos días, algún día


 

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