Al Maestro con cariño por el Dr. Miguel A. Velázquez B

Con tu permiso querido Mime, copio tu homenaje al Dr. Carlos Codas:

Hay palabras que uno no quisiera escribir nunca. Hay momentos que uno se los ahorraria para siempre. Pero hay transitos en la vida que no pueden dejar de andarse, aunque postergados, deben hacerse. Por eso, cuando estos caminos toca transitarlos mas temprano que tarde en casos puntuales, a la indignacion con la vida y con el destino, se suma la desolacion, la impotencia y el sentimiento de pequeñez ante la adversidad de la muerte.

Esto es lo que senti el sabado pasado cuando me entere de la partida de mi Maestro, mi mentor, mi amigo, mi querido “Jefe” como lo llamabamos aquellos que pasamos por sus manos observando esas manos hacer milagros en personas desahuciadas por la ciencia y hasta por la fe. Por eso me voy a referir en estas palabras emocionadas a el simplemente como el Jefe, un titulo que se lo gano mediante el respeto y la admiracion.

El Jefe nacio en Asuncion un 7 de setiembre de 1954. Curso sus estudios en el Colegio San Jose y se recibio de Medico en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Asuncion en 1978. Fue Residente de Cirugia en la mitica Sala X y luego escogio el camino de la Neurocirugia siguiendo los pasos de su tio, primer neurocirujano paraguayo, el recordado Silvio Codas Gorostiaga, perfeccionandose en Brasil, USA y Sudafrica. Volvio al pais en 1989 y trabajo en el Hospital de Primeros Auxilios y en el Hospital de Clinicas. Movido por su inquebrantable espiritu, formo el Servicio de Neurocirugia del Instituto de Prevision Social, el primer Servicio formalmente creado en el pais, en 1993. En 1996 recibe a los primeros Residentes siendo la primera escuela de neurocirujanos acreditada en el pais. En ese Servicio realizo numerosos hitos cientificos de relevancia: la primera cirugia estereotactica, la primera cirugia de enfermedad de Parkinson, el primer by pass cerebral carotido-cavernoso de alto flujo o cirugias con invitados extranjeros especiales como el Dr. Hector Giocoli, presidente de la World Federation of Neurosurgeons.

A la par, coloco al Paraguay en la orbita de la neurocirugia mundial, siendo primero socio fundador de la Sociedad Paraguaya de Cirugia Neurologica en 1999 en su propia residencia, y afiliando luego a la SPCN a la FLANC (Federacion Latinoamericana de Neurocirugia) y WFNS (World Federation of Neurosurgeons). Participo activamente en Congresos internacionales costeandose siempre los pasajes y la estadia de su propio pecunio, con tal de ubicar al Paraguay en el reconocimiento internacional. Ocupo cargos de relevancia dentro de la FLANC, y en lo personal, me consta que aspiraba a la Presidencia de la misma, hecho que se hubiese dado probablemente en los proximos años por su teson, su reconocida trayectoria de trabajo y su don de gente reconocido por los colegas de todo el mundo.

En lo personal, no puedo sustraerme a la emocion cuando recuerdo al Jefe en una anecdota que lo pinta de cuerpo entero a carta cabal. Era una mañana calurosa de febrero de 1996, cuando ya habia resignado ser neurocirujano, sueño que se me habia despertado cuando vi operar en Primer Curso en el Hospital de Primeros Auxilios a un neurocirujano grande que con sus diestras manos habia drenado un hematoma subdural de un chico que habia recibido una patada de un caballo. Desde esa vez, ese neurocirujano me causo admiracion y ganas de ser como el en algun momento. Esa mañana, despues de haber obtenido una plaza en la codiciada Residencia en Cirugia General con la que me queria abrir camino hacia la ansiada Cirugia Neurologica, bajaba sudoroso las escaleras del Hospital Central del Instituto de Prevision Social, cuando mis ojos por bendicion se posaron en un pequeño aviso cuadrado pegado en una pared que rezaba: “SE BUSCAN INTERESADOS EN RESIDENCIA EN NEUROCIRUGIA. TRATAR EN EL CUARTO PISO”. Estaba en ese piso y alli me dirigi. Una secretaria afable y muy cariñosa me recibio y sin mas preambulos me hizo pasar junto al Jefe. Alli estaba. Monumental en su estatura, con su voz gruesa e imponente, tal cual lo habia visto aquella vez drenando el hematoma. Solamente me pregunto mi nombre, ojeo mi Curriculum modesto que ya llevaba sello de Cirugia General, y tomo el telefono para dirigirse a Educacion Medica pidiendo mi ingreso como Neurocirujano. Y fue alli donde lo conoci plenamente, cuando elevo ese vozarron diciendo: “A mi no me vas a condicionar ninguna afiliacion para ingresar al Instituto, yo elijo mi gente o no abro la Residencia. Quiero que el Dr. Velazquez este en mi Servicio como Residente y no le exijan ninguna afiliacion”. Gracias a el, no me afilie ni me presionaron para eso. Eran otros tiempos y otras realidades, pero el Jefe privilegio mis ganas a cualquier cosa.

Con el Jefe conoci la neurocirugia. Conoci el significado de la confianza cuando me llevaba a operar con el siendo apenas un Residente, e incluso me pagaba los pacientes privados sin tener necesidad alguna de hacerlo. Me daba mi lugar, fomento en mi el amor por la Estereotaxia, sub especialidad que no va a ser la misma ahora que el, el primero que la hizo en el pais, ya no esta, pero que seguire cultivandola con la misma pasion que me inculco. El Jefe respeto aun mi deseo de marcharme al interior cuando podia quedarme junto a el, y nunca me desamparo aun en estas circunstancias, operando conmigo en la capital o en el interior cuando podia y la situacion daba. Y el empuje siempre a seguir, siempre el telefono presto a ser contestado fuera la hora que sea, para apoyarme y brindarme sus consejos y sus recomendaciones siempre sabias.

Al Jefe lo respetaban y lo querian en el extranjero. Hace pocos meses compartiendo con neurocirujanos de otros paises, basto comentar que el Jefe era mi maestro y yo fui su discipulo para que se deshicieran en envios de saludos a el y a su familia, y reconocimientos de todo tipo a su persona, dando testimonio de cuanto lo apreciaban en todos lados.

El Jefe se quedo dormido el sabado 16 de julio pasado. Apenas el viernes hablamos por telefono y escuche su risa por una situacion transicional que comentamos, sin saber que seria por ultima vez. El Jefe se durmio como se duermen los justos: sin dolor, tranquilo, en la paz del hogar que tanto amaba, rodeado por el amor de su extraordinaria esposa y de sus brillantes hijos. El Jefe se fue a ocupar su lugar en el cielo de los genios, a hablar de Medicina con su tio Chocolon o de futbol con Arsenio Erico, de su gran Nacional querido que lo tenia como devoto fiel de sus colores y quien le regalo hace pocas semanas el ultimo campeonato que el veria. El Jefe se hizo inmortal en la historia de la Medicina Paraguaya y se hizo eterno en el cariño y la gratitud de quienes le debemos lo que somos, sabemos y hacemos y le estaremos eternamente en deuda por todo lo que sembro en vida en esta tierra.

Jefe querido. Maestro. Amigo. Hasta siempre.


Prof. Dr. Miguel Angel Velazquez Blanco
Medico Especialista en Neurocirugia
Director del Proyecto Telemedicina Paraguay
http://drmime.blogspot.com/

Paraguay

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