Capaz, incapaz o con capacidad diferente

Como seres humanos pensantes solemos asimilar ideas por repetición, y así, sin darnos cuenta internalizamos erróneamente determinados conceptos sobre una condición o situación. En esta ocasión voy referirme a la discapacidad en cualquiera de sus formas y aquí explico el porqué:

Hasta los 18 años fui una joven que transitaba la vida de pie pero un accidente de tránsito cambió muchas cosas en mí y en mi entorno, para bien y para mal. Uno no se imagina nunca vivir lo que resta de la vida en silla de ruedas, o en mi caso antes de tener que usar una, inconscientemente, sin querer, miramos a otro costado para evitar ver una realidad que no nos toca.

Entonces, cuando te hablan, cuando se refieren a uno se encuentra una larga lista de adjetivos; como cuando quieren referirse a personas sin discapacidad y se usa la palabra “normal”.  Aquí debo hacer una aclaración personal: no me importa mucho qué términos usen para referirse a mi nueva condición como usuaria de sillas de ruedas pero como decía al principio hay que saber qué palabras usar para no menoscabar aunque sea sin intención la condición de una persona.

El lenguaje es una construcción que influye mucho en nuestra apreciación de la realidad, da forma al pensamiento y determina nuestra perspectiva del mundo. Por esto, hoy quiero citar ejemplos para cambiar el vocabulario que define a personas con discapacidad como menos capaces o diferentes, en sentido peyorativo que sin querer vamos fijando en nuestros esquemas mentales.

Debo aclarar antes, que la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de las Naciones Unidas utiliza el términos “Personas con discapacidad”

Esta síntesis corresponde al libro RELACIONARSE CON LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD de Judy Cohen con el patrocinio de United Spinal Association.

  • Diga “persona con una discapacidad” en vez de “discapacitado”.

  • Si se refiere a discapacidades concretas, puede decir por ejemplo “una persona con síndrome de Tourette” o “una persona con parálisis cerebral”. Aún así, cada persona tiene sus preferencias. Si no está seguro acerca de qué palabras utilizar, simplemente pregunte.

  • Evite utilizar términos anticuados como “minusválidos” o “lisiados”. Tenga en cuenta que a muchas personas con discapacidad les disgustan la jerga o el eufemismo de términos como “con impedimentos físicos” o “con capacidades diferentes”.

  • Diga “persona en silla de ruedas,” en vez de “confinado a una silla de ruedas” o “limitado a una silla de ruedas”. La silla de ruedas es lo que permite a esa persona moverse y participar en la sociedad; es un elemento de liberación, no de confinamiento.

  • Con cualquier discapacidad, evite las expresiones negativas que disminuyen a las personas como “víctima” o “persona que padece”.

  • Puede utilizar expresiones idiomáticas cuando habla con una persona con discapacidad. Por ejemplo, decir “Me encantó verte” o “Nos vemos” a una persona ciega es absolutamente aceptable, ¡ellos también utilizan estas expresiones todo el tiempo!

  • Muchas personas sordas se comunican con lenguaje de señas y se consideran miembros de una minoría cultural y lingüística. Se refieren a sí mismas como Sordas con “S” mayúscula, y se podrían ofender con expresiones como “con impedimentos auditivos”. A otros puede no molestarles el término, pero en general es más seguro referirse a las personas con pérdida auditiva pero que se comunican con lenguaje hablado como “personas con problemas auditivos” y a las personas con pérdida auditiva profunda como Sordas o sordas.

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