¡Llegó la silla!

Llegó la silla por fín!

Pienso ahora como pequeños actos pueden crecer, crecer y crecer y cambiar la vida de uno. Pasé muchos años sufriendo, porque se sufre cuando tu vida se transforma en un segundo y no sabés porqué, pero en mi corazón siempre conservé la esperanza y mi fe. Creo Dios, ni más ni menos despues del accidente y creo en el valor que tienen las pequeñas cosas.

Pasé noches enteras preguntando: “Dios mío, cuánto más debo sufrir, cuánto más debe doler? Dame señales de que algo muy bueno me espera”

Y ahora recuerdo esta frase que resume todo: “Nada conseguí de lo que pedí, pero obtuve más de lo que pensaba tener, y, casi a pesar de mí, mis oraciones mudas fueron atendidas”

Gracias amigo anonimo por enviarme la primera silla automática hace 3 años, ese acto de generosidad de tu parte fue el comienzo de una etapa muy diferente para mí, por eso decía más arriba que pequeños actos se transforman en cosas maravillosas. Gracias amig@s por acompañarme, no tengo palabras para que dimensionen lo bien que me hace tenerlos aquí.

Sueñen, luchen por sus sueños, porque los sueños se cumplen!

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