Proyecto Foltra

Foltra nace como un Proyecto de asistencia encaminado a la ayuda complementaria para la rehabilitación física e intelectual de todos aquellos que la necesiten, más allá de lo que es la asistencia sanitaria.

Foltra fue la primera palabra que repetía un joven de 22 años de edad cuando en la UCI comenzó a salir de un coma tras un gravísimo accidente de tráfico con importante daño cerebral. Una palabra sin sentido para los que le rodeábamos, que luego recuperamos como símbolo de nuestro proyecto ya que en su momento fueron la Fe en el éxito final, el Optimismo con el que se hizo frente a aquélla situación, la Lucha y el TRAbajo diario quienes permitieron que un año más tarde aquel joven recuperase el 95% de su capacidad física e intelectual. Fue entonces cuando decidimos volcar nuestros esfuerzos hacia la ayuda a aquéllos que pasan por situaciones similares a la vivida. Nace así la Asociación para el Proyecto Foltra, una vibrante realidad 7 años después de aquellos hechos.

El camino no fue fácil, paradójicamente fue la incomprensión el principal obstáculo encontrado, pero la promesa era sólida y a ella se sumaron la ilusión y la unión haciendo posible el seguir adelante en la busca de un futuro mejor para aquéllos que un día se vieron apartados de la sociedad.

Es así también como nace el anagrama de referencia de este proyecto, la reconexión entre dos neuronas conseguida mediante fe, optimismo, lucha y trabajo.

Por desgracia es indudable que una serie de patologías de carácter crónico aumentan de día en día en nuestra población…. Accidentes de tráfico con secuelas importantes, patologías cardíacas y neurales (centrales y periféricas), diabetes, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica… Es indudable también que todas estas patologías reciben el adecuado tratamiento hospitalario, público y privado, para, primero la salvación del paciente y después, conseguida ésta, su rehabilitación previa a la reintegración en la sociedad. Pero es asimismo indudable que gran parte de los pacientes, particularmente los derivados de accidentes y patologías neurológicas, no siempre salen de los servicios públicos de rehabilitación perfectamente habilitados para una vida normal. En parte ello es consecuencia de la naturaleza de las lesiones sufridas, a veces irrecuperables, pero también es cierto el que la cada vez mayor demanda en relación con la disponibilidad de los servicios de rehabilitación hospitalarios obliga a que muchos pacientes tengan que recurrir, tras el alta hospitalaria, a servicios externos de rehabilitación, a veces durante años.

Se hace necesario entonces un trabajo de estimulación intensa, específica y variada. Horas de trabajo diario con el que, dentro de las limitaciones propias de cada patología, se facilite el que la plasticidad propia del sistema nervioso se reajuste a la demanda de regeneración: potenciar los mecanismos de propiocepción, estimular la neurogénesis y focalización de neuronas en las áreas dañadas en el caso de lesiones cerebrales, o la regeneración de axones y reconexión en las lesiones periféricas, por citar los ejemplos de mayor significación. Un trabajo importante, duro y largo, físico y sensorial, que haga viable una más pronta y eficaz reintegración en la sociedad.

“La función hace al órgano”…. así lo postuló hace casi ya dos siglos el francés Jean Baptiste Lamarck, auténtico padre de la Biología. Así lo creemos también en el Proyecto Foltra. Trabajo intenso para que el órgano dañado recupere su capacidad perdida.

Somos perfectamente conscientes, sin embargo, de que no solo con trabajo se consigue una recuperación; ésta es, a veces, mínima, pero también somos conscientes de que las nuevas terapias con factores de crecimiento, células madre del adulto propias de cada individuo, comienzan ya a ser una realidad más que prometedora. Un futuro cada vez más cercano. Cuanto mejor preparado llegue cada paciente a ese futuro, más viable será su recuperación. Con esta filosofía trabajamos. Que no nos preocupe lo que hoy todavía no se pueda conseguir y sí el preparar de la mejor forma posible la llegada de ese futuro. Ya no es descabellado el pensar que lesiones cerebrales puntuales, en zonas cicatrizadas, funcionalmente muertas por tanto, puedan permitir el implante de precursores neuronales, la colonización y organización de nuevas neuronas, la restauración de las conexiones perdidas, la recuperación de la actividad funcional. Lo propio en las lesiones de médula espinal.

Foltra nació como consecuencia de una situación angustiosa, de una necesidad crudamente vivida que probablemente en otras circunstancias no habría podido evolucionar de la forma en que afortunadamente lo hizo. Es por ello que en el Proyecto Foltra no queremos que a la angustia del propio padecimiento, por el paciente y su familia, se sume un problema económico, factor éste tantas veces responsable de que muchos no puedan salir, o al menos intentarlo, de la desgraciada situación a la que un día se vieron abocados. Por eso Foltra nació con una idea clara, la de que la economía personal nunca fuese un factor condicionante o limitante. Esta es una de las razones por las que el Proyecto Foltra sea a veces motivo de incomprensión. Está claro que nuestros recursos son limitados, pero las carencias se compensan con el esfuerzo y la ilusión que ponemos en el trabajo que se realiza. El tiempo dirá si en ésto, como en otras cosas, estamos o no equivocados.

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