8.401 días, 1.200 semanas: Mi vida sigue de pie

Es terrible pensar que nunca más tu rutina y tus hábitos serán lo mismo, asumir necesitar de otra persona para continuar viviendo. Todo éste tiempo fue difícil pero no dejé de ser feliz porque en mi nuevo camino mi familia se hizo más fuerte, conocí personas increíbles y lugares maravillosos en muchos países, incluso fui al otro lado del mundo.

Hoy se cumplen 8.401 días, 1.200 semanas de la última vez de muchísimas cosas cotidianas: me puse un bikini negro para la piscina, un vestidito azul con estampados de girasoles, sandalias negras y el cabello recogido en una cola. En mi mochilita tenía muda de ropa, mi cepillo para el pelo y el tetris (era mi vicio) Ése domingo lo viví a tope pero tranquila… hasta que el sol se ocultó y se llevó con él mi “normalidad”.

Claro que extraño o quisiera hacer cosas por mi misma, evidentemente mi autonomía personal es lo primero y aunque sea tonto, a veces me muero de ganas de andar en bicicleta.

Nunca más caminé pero sin proponérmelo, recorrí lugares qué ni siquiera soñé y así conocí a gente tan buena ¡Cuánta belleza y solidaridad hay en éste mundo! Con las cosas horribles que nos hacemos entre nosotros mismos y la forma en que destruimos nuestro entorno, tuve la suerte de que en mi transitar por la vida, por tantos lugares del mundo fui acompañada por la bondad y el amor.

No voy a filosofar ni hacer un balance a fondo sobre cómo el accidente y sus secuelas me cambiaron, de eso ya escribí mucho en otras publicaciones.

Sólo te voy a pedir que hagas éstas cosas por vos y por mí:

– No manejes borracho.

– Usá el cinturón de seguridad.

– Usá casco y chaleco si vas en moto.

– Disfruta lo bueno de lo cotidiano,

– Da las gracias porque vos y tus afectos están sanos.

– Y no te olvides de mi, yo te recuerdo.

¡Brindemos por éstos 23 años extras! ¡A seguir viviendo a tope!

¡Silla nueva!

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Los tiempos de Dios son perfectos y hoy me demostró una vez más que me quiere muchísimo.

 
Gracias a quienes se acercaron a tenderme la mano de distintas maneras y a quienes hicieron posible que esta silla nueva de relajación esté conmigo a días de vender la mía.

 
Hoy especialmente mi gratitud a la gente de LA TELE, Al Estilo Pelusa y Isla Medic por devolverme las alas para que siga surcando los cielos de la vida.

 

Y a ustedes que están ahí leyendo y moviendo lo que está a su alcance para que mi vida vuelva a la normalidad, trabajando para pagar mis gastos como todo el mundo, empezar a ahorrar poquito a poquito y de aquí a un tiempo volver a hacer lo que tanto me llena y disfruto: viajar.

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La silla está donde tiene que estar

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La silla está donde tiene que estar porque ahora la tiene Renato, era su sueño y ahora es una realidad porque logré vender la silla de ruedas.

 
La persona que compró no la necesita así que pidió que yo la tuviera hasta cambiar por una más adecuada a mi situación actual y luego la donara. Eso hice, ya la doné porque aún tengo los puntos de mi cirugía y pronto me someteré a otra.

 
Tengo una que no es automática ni plegable pero que para estar en casa por ahora sirve.

 

Sólo pido a Instituto de Previsión Social que vuelva a incluir Pregabalina en Pacientes Crónicos.

No me quejo de la atención médica que recibí ahí porque fue de primera, los médicos tratantes siempre me atendieron con tiempo y sin apuro. Los aprecio y admiro sinceramente a todos y cada uno, al Dr. Carlos Codas que fue brillante y se fue muy pronto, a los que ya se han jubilado, a los que siguen allí.
¡Gracias a M por su gesto y gracias a ustedes por todo el apoyo que me ofrecen, por la buena energía y el cariño que me dan, eso me mantiene fuerte!.

Y un agradecimiento a los medios que se hicieron eco de mi publicación ofreciendo en venta mi silla de ruedas:

https://www.extra.com.py/edicion-impresa/ips-vendio-su-silla-ruedas-comprar-costoso-remedio

https://www.hoy.com.py/nacionales/vendio-su-silla-de-ruedas-para-comprar-medicamentos-que-ips-ya-no-le-provee

Necesito vender mi silla de ruedas automática y seguir la rehabilitación

Preciso vender mi silla de ruedas automática que ya no necesito, es nuevita, liviana y plegable. Ahora tengo que cambiarla por otra que sea neurológica y plegable.

Si sabés de alguien que está buscando comprar una yo la estoy vendiendo al precio que la compré en Chile: Gs. 8.500.000.

Mi número es el 0972 393355. Instagram y Twitter @soyadritrigo, email soyadritrigo@outlook.com

Te cuento mi caso:

Soy tetrapléjica (Inmovilidad corporal del  90%) y sentía mucho dolor a pesar de la medicación, tomo ahora mismo 20 pastillas al día y surgió la posibilidad de ir al extranjero para tratarme.

En Chile me apliqué Bótox Medicinal para tratar la espasticidad que es lo que me causa las molestias y dolor pero no obtuve los resultados esperados así que volví a Paraguay para seguir la indicación del médico rehabilitador: operarme los tendones de Aquiles para que al menos las piernas mejoraran.

Esa cirugía salió muy bien, fue en noviembre  de 2018 y estoy aún con las férulas después de 5 semanas con yeso y continuando las sesiones de kinesiología para relajar las piernas y la espalda.

La complicación es que ahora IPS ya no me provee Pregabalina pues la sacó de Pacientes Crónicos, su costo es alto y lo pago yo junto a mi tratamiento de rehabilitación, los gastos del salario de la una persona que me asiste en todo, insumos, los demás medicamentos y los costos que conlleva mi condición, aunque tenga un trabajo estable.

Por favor compartí éste post para que pueda llegar a esa persona que seguro no la encuentra aquí en Paraguay

¡Gracias por la paciencia de leer hasta aquí!

Devuélvanle el brillo a sus ojos

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¿Quién le robó el brillo a sus ojos, dónde encuentra a quien se lo llevó para pedirle que se lo devuelva? Que alguien le diga a ella que no van a robarle nada más y que va encontrar lo que se llevaron.

Adri, ella tiene los ojos enormes, son 2 botones marrones que brillan, siempre brillan; menos estos días. Ella duerme y sueña con cosas lindas pero se despierta y está cansada, muy cansada, sus ojos también.

Hace calor y está en una burbuja fresca con el aire acondicionado, trabajando desde su casa porque su cuerpo no resiste más el calor. Está con sus libros digitales, la televisión programada en los canales de turismo y estilos de vida, en los que trasmiten fútbol.

Pero ella quiere salir de ahí, sueña con viajar otra vez, con Australia, con paises de Europa y reencontrarse con sus afectos en el mundo, con un partido en el Camp Nou.

Pero no puede porque le robaron el brillo de sus ojos y ella lo está buscando desesperadamente.

Adri siempre fue unos ojos curiosos, brillantes y alegres, ella sigue siendo todo eso en su corazón pero en su mirada falta algo ..

Devuélvanle el brillo a sus ojos

Yo te perdoné doctor

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Febrero de 1996 con tracción cervical

Desde el minuto 0 mis amigos me cuidaron porque se dieron cuenta de la gravedad de mi situación pero vos doctor, el primero de tantos que tendría en la vida, vos no.

Quienes estuvieron  en la camioneta me bajaron todo lo inmovilizada que podían a esa camilla donde vos que estudiaste años y según el juramento hipocrático seguro leíste: “Desempeñaré mi arte con conciencia y dignidad. La salud y la vida del enfermo serán las primeras de mis preocupaciones”, vos no cumpliste.

¿Faltaste a la clase sobre lesiones en la médula espinal? ¿Ignorabas que el hecho de mi falta de sensibilidad y movilidad desde el cuello sugería una lesion interna? ¿Te olvidaste del uso del collarín inmovilizador cuando le pediste a mi papá que te ayudara a levantarme para auscultarme ? ¿Mi grito de dolor en la nuca como un cuchillo cortándome no te dio una idea de mi situación cuando también intentaste pararme?.

¿En serio tu diagnóstico se basó en el hecho de que mis padres se habían separado y que coincidentemente mi relación de 2 años con un muchacho estaba en un “romper y volver” últimamente?

Mis amigos me llevaron al mejor lugar que ellos creyeron porque era privado y eso que el Centro de Salud Público quedaba más cerca. Ellos confiaron  que en el sanatorio privado “Centro Médico de Luque” sería atendida más rápido y mejor. Después de casi 23 años de ésa noche no me da miedo decir dónde arruinaste parte de la vida.

Me dejaste internada cambiándome de la camilla a la cama sin cuidarme el cuello, personal de blanco a tu cargo ésta vez. Empecé a llorar de dolor de cabeza a medianoche más o menos, se dieron cuenta de que mi vejiga estaba llena y no podía vaciarla por mi cuenta, ahí me colocaron un catéter vesical. ¿En serio no te decía tu experiencia como estudiante y luego residente de medicina que algo no estaba bien en mí y derivarme a otro lugar?

No dormí esa madrugada porque el cuello dolía horrores, mis padres desesperados llamaron al amanecer a un traumatólogo y él les dijo que me llevaran lo antes posible al Instituto de Previsión Social por los síntomas que presentaba.

Llegó otro doctor y ni siquiera preguntó cómo me sentía mirándome a la cara, habló con mi mamá y mi papá quiénes le comentaron que habían pedido una ambulancia para ser atendida en otro lugar por recomendación médica; salió sin tomarme el pulso por lo menos diciendo que él ya no tenía nada que hacer ahí en ése caso.

Pero yo te perdoné doctor, creo que después habrás sabido de mí porque en Luque todos nos conocemos. Perdoné tu impericia, tu negligencia y la de quienes con tu informe me tuvieron internada horas valiosas sin hacer nada.

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Ni siquiera mandaron hacer una radiografía para dar un diagnóstico más aproximado ya que el tuyo fue “Schock Emocional”. ¿En serio doctor? ¡Me dejaste sin movilidad en el 90% del cuerpo de por vida! Aún así te perdoné.

Desde ésa noche y por meses no sentía mi cuerpo, quedé tetrapléjica sin saberlo yo y vos tampoco. Por 40 días (los conté) sólo me alimenté con suero, agua, jugos y gelatina. ¿Sabés que ése tiempo en mis sueños me veía comiendo pizzas, ensalada de frutas, asado y tomando Coca Cola o sangría?

¿Sabés que me soñaba caminando de casa a Ñu Guazu, que trotaba el circuito completo que llegaba a la entrada de la Fuerza Aérea, que estaba andando en mi bici, que bailaba con mis amigas, que patinaba frente a casa de noche, que me tiraba desde un trampolín a una piscina, que nadaba o chapoteaba boca arriba?.

¿Sabés que me soñaba tomando un libro, acomodarme en el piso y subir las piernas por la pared para leer, que cargaba mi mochilita con el Tetris y media docena de bananas “para los calambres” e ir a casa de mis amigos caminando a la velocidad del “Correcaminos” y que preparaba mi desastrosa crema de chocolate? Porque éso hacía en mi tiempo de ocio a partir de la tarde la última primavera y el último verano antes de caer en tus manos.

Pero la realidad era que me despertaba y estaba inmóvil en una cama de hospital, con una pesita colgando desde mis sienes con tornillos, ésos que taladraron mientras yo despierta sentía el leve olor a hueso quemado y sólo quería estar muerta.

Te perdoné doctor aunque hasta hoy me tengan que ayudar en lo más básico para vivir, aunque tenga que tomar como 20 pastillas por día para entre otras cosas controlar la rigidez y dolor muscular, aunque tenga que usar un tubo en el vientre para vaciar la vegija, aunque haya pasado por consultorios médicos más veces que una persona de 70 años.

Te perdoné aunque después de un tiempo me hayan abierto el cuello casi 4 horas para reemplazar una vértebra con un pedazo de hueso que cortaron de la cadera y volver a usar el collarín para no mover la cabeza  por otros 3 meses, aunque tenga más metal dentro del cuerpo que afuera.

Te perdoné mis lágrimas, las de mi familia, el que hayas robado mis sueños y parte de mi juventud, el que pusiera en pausa por muchísimos años mis proyectos personales. 18 años recién tenía yo.

Te perdoné porque soy humana y también me equivoqué pero nunca dejé a nadie en silla de ruedas, ésa que quizás hubiera usado pero con mis manos siendo funcionales. Pude demandarte a vos por negligente y al sanatorio por su atención deficiente hacia mí esas horas claves pero eso no me iba a devolver lo que perdí.

Te perdoné porque después de salir del Centro Médico de Luque (donde exceptuando a vos, trabajaban médicos reconocidos y muy buenos) conocí y fui atendida por excelentes profesionales de blanco de muchas especialidades en los imnumerables hospitales, sanatorios, clínicas y consultorios particulares que recorri todo este tiempo.

Te perdoné porque después de tantos años me siguen atendiendo médicos con tanto cariño y empatía, algunos hoy ya son como amigos aunque ya no sea paciente de ellos. ¡Cómo quiero, admiro y respeto a todos ellos!, ¡Cuánto les debo que no me alcanzan las palabras para expresarles mi gratitud!.

Te perdoné doctor, no sé si vos harías lo mismo si un ser querido quedara con tan grandes secuelas como las mías por unos primeros auxilios deficientes y cuestionables.

Te perdoné porque desde el principio no merecías ningún sentimiento o resentimiento de mi parte ya  que el odio lo aprendí a erradicar de mi corazón contigo; porque si te odiara siguiendo a mi carácter en ése tiempo, lo haría hasta después de morir pero no sé albergar rencor después de todo.

Lo hice porque perdonando estoy en paz conmigo misma. Sólo Dios va a lograr sacarme ésta hermosa sensación de plenitud, tranquilidad del alma, la mente y el corazón.

Te perdoné porque probablemente fui un paciente más en tu vida y vos un médico menos en la mía.

 

A 1 día de mi graduación ¡Gracias Universidad Americana!

Nunca consideres el estudio como una obligación, sino como una oportunidad para ingresar en el bello y maravilloso mundo del saber (Albert Einstein).

En mi caso nunca lo tomé como una obligación sino como un desafío y ¡vaya que lo fue para llegar a Ingeniería! .

¿Cómo estudiás y hacés los ejercicios de Matemática, Administración de Costos y Contabilidad cuando tus manos no pueden sostener un lápiz y borrador?.

¿Cómo desarrollás la teoría cuando es imposible que escribas con un bolígrafo ya que los dedos están inmóviles como el 90% de tu cuerpo?.

Ahí tuve profesores entendiendo mi situación “peculiar” dejándome rendir con una persona que me prestaba la movilidad de sus manos mientras yo le dictaba las respuestas o desarrollaba los problemas y con un tutor que observaba atentamente todo.

Porque debía estudiar, aprender y equivocarme como todos mis demás compañeros. Esos mismos que cargaban mi mochila o sostenían mi computadora mientras bajaba las rampas o ascensores de la universidad.

A un día, a eso estamos de recibir el título mi familia, mis amigos, los profesores, tutores, personal administrativo, del call center, los guardias de seguridad, el personal de limpieza y las máximas autoridades de la que fue mi casa de estudios todos éstos años: mi querida Universidad Americana.

Sin Baclofeno en Paraguay

Una persona no puede trabajar cuando se especula con su salud.
Es una vergüenza que tenga que estar llamando a las cadenas farmacéuticas mes a mes preguntando si tienen o no éste medicamento, ir comprando 1 caja de aquí (cuando aparece) y otra de allá para después acostumbrarme a enviar a un familiar o amigo a la frontera para tener sin problemas mi dosis recomendada.
Hoy puedo puedo comprar porque trabajo. ¿Pero los que no pueden qué? Mañana puedo ser uno de ellos y vos también.
¿Voy a tener que ir a otro país cómo lo hice ahora porque un procedimiento cuesta mucho menos que en el mío?
¡Tanto te quiero Paraguay que me duele! Así como cuando me falta esa pastillita …

¡Hoy celebro!

Hoy celebro estar conciente
Hoy celebro ser una sobreviviente
Hoy celebro mi niña interna llena de energía
Hoy celebro mis tristezas y alegrías.

Hoy celebro el ser de cierta forma independiente
Hoy celebro ser amante de hermosos recuerdos, amiga de inolvidables momentos y encuentros…

Hoy celebro tener el trabajo que tengo
Hoy celebro tener la familia que tengo
Hoy celebro tener los amigos que tengo
Hoy celebro tener a las personas que amo
Hoy celebro por que estoy feliz
¡Hoy celebro por que si!

No importa que tan lento avances mientras no te detengas

Nadie me dijo que iba a ser fácil escalar, prometieron que al llegar las vistas serían preciosas.

Nadie me dijo que sería fácil esperar, dijeron que las cosas buenas a veces llegan al final.
Nadie me dijo que iba a ser fácil la faena, sólo prometieron que todo valdría la pena.
Nadie me dijo que sería fácil superar secuelas que te marcan con una discapacidad, si aprendí que eso no significa Incapacidad.

Tesis aprobada 99,4/100 Ingeniería en Marketing y Publicidad por la Universidad Americana.